Del otro lado habitan la memoria, la compañía, el trabajo, la fe y esas pequeñas cosas por las que todavía vale la pena encender el fuego.
Origen
Todas las historias tienen un lugar donde empiezan.
Hace muchos años entendí que la cocina nunca hablaba solamente de comida. Mientras otros discutían recetas, yo me quedaba mirando otra cosa. Las conversaciones que empezaban cuando los platos estaban vacíos y nadie tenía apuro por levantarse de la mesa. Los silencios compartidos. La manera en que una receta podía conservar la voz de alguien que ya no estaba. Una puerta vieja que seguía abriéndose después de cincuenta años. Y una libreta escrita a mano donde todavía parecía secarse la tinta. Con el tiempo entendí que la cocina era apenas la puerta de entrada. Desde entonces escribo. Algunas llegan convertidas en libros. Otras viajan dentro de un sobre. Otras llegan una tarde cualquiera en el correo electrónico. Y, de vez en cuando, simplemente suceden alrededor de una mesa compartida.
Con el tiempo descubrí que todo lo que hago intenta responder lo mismo...
Escribir historias que merezcan ser leídas despacio.
Mis Libros son fuegos encendidos
En los últimos años escribí 35 libros. Algunos nacieron para enseñar un oficio. Otros para recuperar memorias, investigar la historia de la cocina o pensarla como una expresión de la cultura. Con el tiempo, esos libros dejaron de ser publicaciones independientes y empezaron a dialogar entre sí. Hoy forman una biblioteca. Una biblioteca donde conviven investigaciones periodísticas como La cocina Tehuelche, ensayos como Cocinar es un acto político y Cocinar, ese patrimonio cultural, obras de consulta como El diccionario de la cocina, colecciones técnicas para aprender a cocinar y libros para emprendedores gastronómicos. No fueron escritos para leerse en orden. Cada lector entra por una puerta distinta. Algunos llegan buscando una receta. Otros una técnica. Otros una historia. Y, casi sin darse cuenta, descubren que detrás de todos los libros hay una misma pregunta: ¿Qué puede contarnos la cocina sobre quiénes somos? Tal vez alguno de estos libros esté esperando un lugar en tu biblioteca. O, mejor dicho, en tu mesa.
Mientras las cartas impresas viajan una vez por mes, estas llegan varias veces por semana. Historias, reflexiones y conversaciones que siguen alimentando el mismo fuego.